Robots-termita que edifican construcciones de forma autónoma.
No requieren vigilancia central ni comunicación coordinada. Pueden construir
grandes torres y edificaciones mayores que ellos mismos. Podrían emplearse en
sitios peligrosos, de difícil acceso o impracticables
18.02.2014 - 16:14h
Siempre se ha hablado de la increíble 'inteligencia
colectiva' que muestran algunos seres vivos, como las hormigas o las abejas. Ahora
unos científicos de la Escuela de Ingeniería y Sistemas Aplicados de Harvard
junto con el Instituto Wyss, especializado en 'ingeniería de inspiración
biológica' han intentado imitar a estas maravillas de la naturaleza creando
unos robots autónomos capaces de construir diversos tipos de edificaciones sin
supervisor, ayuda externa ni comunicaciones. El sistema en cuestión se llama
TERMES y lleva cuatro años desarrollándose. El objetivo es crear un tipo de
robot pequeño y autónomo que actúe en grupo, como por ejemplo hacen las
termitas -grandes constructoras del mundo natural- que puedan edificar
construcciones notablemente más grandes que ellos mismos. Los robots simplemente manipulan unos bloques
estándar que podrían equivaler a piedras, barro o ladrillos en el mundo natural
y los apilan creando complejas estructuras.
Ø
Movimientos con fórmulas especiales. Para
conseguir su objetivo sin comunicarse y sin contar con ayuda externa como
podrían ser planos, cámaras o sistemas de guiado, los pequeños robots utilizan
unas fórmulas especiales que simplemente les indican los 'movimientos' que han
de realizar según las piezas que van encontrándose por el camino. Ninguno sabe cómo será el aspecto definitivo
de la construcción; tan solo los movimientos que a él le están permitidos. Cuando
comienza el espectáculo el usuario prepara la tarea indicando a un ordenador el
tipo de construcción que quiere levantar, normalmente una pirámide o torre. El
ordenador estudia las diversas formas en que puede erigirse y elige la forma
matemáticamente óptima, junto con el conjunto de reglas más simplificado que
los robots deberían obedecer para construirla.
Ø
Observación del resto de robots. El conjunto de
movimientos se graba entonces en los robots (en todos por igual) y son estos
los que buscan las piezas, las transportan y las colocan en su sitio. A partir
de entonces, nadie, ni humano ni máquina, supervisa los trabajos. Algunas
características de esta peculiar forma de trabajo es que todos los robots
trabajan en paralelo, que han de observarse para ver qué hacen los demás, y que
si uno se estropea puede 'retirarse' del escenario sin que afecte al trabajo
total. Además de eso la idea permite que
una misma construcción la lleven a cabo unos pocos robots o cientos de ellos:
todo depende de los recursos de que se disponga.
Ø
Posible uso de los robots-termita. Sus creadores
creen que este tipo de robots pueden resultar útiles en entornos donde a las
personas les resulta difícil trabajar o donde el peligro puede ser grande;
también para escenarios futuristas tales como misiones al espacio y otros
planetas, en los que haya que edificar diversos tipos de estructuras. Pero el
objetivo ya se ha conseguido: demostrar que es posible edificar estructuras
realmente complejas con 'seres' muy simples y sin supervisión central, algo que
-en realidad- las termitas de verdad ya nos habían enseñado hace miles de años.
0 comentarios:
Publicar un comentario